martes, 12 de julio de 2011

Con la venia, Señoría, ¿esta serie es buena?

Ya lo he dicho más de una vez en este blog. Adoro el género legal. Quizás por formación o deformación profesional, caigo rendida ante códigos y leyes. Sin embargo, lo cierto es que últimamente las series legales están dejando mucho que desear. No porque estén inclinadas hacia una estandarización del género, sino porque realmente el nivel de las mismas ha bajado estrepitosamente. Como bien indica Critico en serie en este post: “Por ello se ha hecho especialmente difícil sobrevivir a estos últimos años, cuando se han ido amontonando las series mediocres de abogados una tras otra. Raising the Bar, Franklin & Bash, The Defenders, Fairly Legal (¡que ni tenía juicios!) y Harry’s Law (David E. Kelley, se te debería caer la cara de vergüenza)hablando de la sorpresa de Suits, la única que recomendaría las últimas recién llegadas. A excepción de The Defenders, que le di una oportunidad mayor y la seguí viendo más o menos hasta el capítulo 10 cuando la deje en un cajón olvidada, lo cierto es que ninguna de las series mencionadas anteriormente ha conseguido engatusarme lo suficiente como para al menos seguir con ellas y no digo disfrutarlas.

¿Estamos entonces ante una época de barro de las series legales? ¿Hubo alguna vez una época dorada? Como todo lo relacionado con las series, ésta tiene una difícil respuesta ya que es complicado comparar épocas por las múltiples variables que hay. No obstante, lo cierto es que en los últimos dos o tres años han aparecido como moscas series de abogados y como tales moscas, dan ganas de aplastarlas cada vez que revolotean con sus alas. Pero entre todas las moscas, también es cierto que a veces puede parecer una bella mariposa (The Good Wife).

Series centradas en juicios y abogados con diferentes grados de humor y drama ha habido siempre, por lo cuál es justo preguntarse qué es lo que hace a una serie legal diferente de los demás. Si hablamos The Good Wife, las alabanzas hacia ella son innumerables y en lo que respecta al apartado jurídico, poco tengo que añadir a este post. Pero el problema se plantea si nos quedamos en el nivel medio o medio-bajo incluso. ¿Qué diferencia a la nueva hornada de series de otras anteriores como JAG (1995/2005), La Juez Amy (1999/2005), El Guardian (2001/2004), Shark (2006/2008), Fiscal Chase (2005/2007), Eli Stone (2008/2009)? Todas ellas se mueven en el drama, aunque algunas tienen pinceladas de comedia (convirtiéndose en ese género tan discutido llamado dramedia). Para mí, la diferencia fundamental es en cómo tratan el aspecto jurídico. Las de finales de los 90 principios de los 2000 se toman en serio los casos a diferencia de las series de los dos últimos años. No digo que los casos tengan que ser extremadamente complicados y profundos, pero sí que los muestren de tal manera que te pique la curiosidad de saber cómo va a acabar. Cuando desde el minuto uno de todos los capítulos sabes cómo van a acabar es mal asunto. Otra de las diferencias es a la hora de elegir la personalidad de los abogados. Las cuatro mencionadas al principio (Raising the bar no la he visto así que no opino) tienen como protagonistas gente cortado por el mismo patrón, aunque a priori no lo parezcan. Son gente con una labia especial, unos más encantadores que otros, pero que basan su pericia en saber convencer al juez/jurado/público con su arte hablando y además todos tienen un pasado complicado. En cambio, los protagonistas de las series de finales de los 90 tenían muchos más registros. Encontraban algunas dificultades que aunque conseguían solventar en la mayoría de casos, les hacía sufrir. En defnitiva, me quedo mil veces más con las series de los 1990-2000 que con las últimas que han llegado estos dos últimos años.

Y por encima de ambas y ya para finalizar esta disertación sobre las series legales, he aquí mis cinco favoritas, ésas que jamás me cansaré de ver:

5. Juzgado de guardia: Po zi, ésta se ha colado en el top 5. Es una de las comedias más divertidas de los años 80, que contó con el simpático Harry Anderson, los aguaciles y, por supuesto, John Larroquette, que ganó cuatro premios Emmy por su representación del fiscal de distrito. Aunque su base era muy humorística, la mayoría de casos estaban inspirados en casos reales de los Juzgados de Manhattan.

4. El abogado: A pesar de que las últimas temporadas flaquearon mucho, las tres primeras temporadas constituyen uno de los mejores dramas legales. Narra las dificultades de una pequeña firma de abogados, especialmente financieras y morales. Eran abogados que perdían y ganaban, que se enfrentaban a casos interesantes. Además las actuaciones estaban muy bien logradas. Consiguió capturar bastante bien el sistema legal estadounidense con personajes curiosos y atrayentes.

3. The Good Wife: Como decía antes, las alabanzas son innumerables, aunque se hallan perfectamente resumidas en el The Good Wife Blogger's Day que organizaron algunos blogs no hace mucho así que no me voy a extender mucho más. Es fantástico como no sólo los casos jurídicos son interesantes, sino como los han mezclado con unos personajes increíbles, tramas personales y políticas haciendo que todo encaje perfectamente.

2.- Murder One y Damages: ¿Pensabáis que no iba a hacer trampa? La verdad es que me cuesta elegir entre ellas (y un top 5 es más bonito que un top 6). Pero sólo las primeras temporadas de ambas ya que la segunda de Murder One y las otras dos de Damages no llegan a su altura.

La primera rompió con la tónica que había sido costumbre hasta entonces en las series de abogados (obviando a Twin Peaks, claro) y se centro en un único caso durante sus 23 capítulos. Yo la ví cuando al emitieron hacia mitades de los 90 en Telecinco y me impactó. No sólo porque me empezó a picar la curiosidad sobre el Derecho, sino por el intringulis de saber cómo se iba a resolver el caso. 

La segunda también rompió los esquemas habituales respecto a la forma narrativa y visual. Su primera temporada es un rompecabezas digno de una mente muy ilustrada. Poco a poco te deja piezas que encajan en un principio, para luego romperte todo el puzzle y volverlo a encajar de forma diferente.

1. Ally MacBeal
Es tremendante genial. Consiguió aunar la comedia más surrealista con el drama romántico, todo aderezado con una gran banda sonora a cargo de Vonda Shepard. Sus personajes eran adorables especialmente por su excentrecidad. ¿Quién no adoraba a Bizcochito? ¿O al Baby Dancer? Ay, me acaban de entrar ganas de volver a revisioanarla.

4 comentarios:

satrian dijo...

Juzgado de Guardia era divertidísima, echo de menos a todos los personajes.
Raising The Bar tampoco merecía la pena.
De momento Suits es la única que me está convenciendo de estas que mencionas, porque The Defenders la acabaré aunque tampoco es nada del otro mundo.

bvalvarez dijo...

Lo primero, muchísimas gracias por la mención. Viniendo de una especialista en "legales", lo valoro más todavía!!

ya sabes que a mí Suits me está gustando mucho. Su toque desenfadado me parece muy adecuado para el verano. De The Good Wife, qué te voy a decir que tú no sepas :P.

Me encanta que hayas puesto Murder One. La compré hace unos meses por dos duros y poco a poco la voy revisionando. A lo mejor le dedico algún post!

Y Ally!! He de confesar que me desenganché en sus últimas temporadas, pero hubo un momento en que veía al baby dancer por todas partes!

No tengo perdón de Dios, no he visto Damages!!!

Abrazos!

buffymak dijo...

No soy una gran aficionada a las series legales pero TGW me tiene loquita y pude disfrutar muchísimo en su día de Ally MacBeal :D

Atticus dijo...

Tengo ganas de hincarle al diente a Ally McBeal, sobretodo ahora que he estado viendo a Calista Flockhart en Brothers & Sisters.
Me guardo el post, que aparte de TGW, tengo el resto del top 5 pendiente.